Durante una semana da tiempo a tantas cosas... Sobretodo a pensar. ¿Cuántos pensamientos tendremos en un minuto? ¿y en una hora, cuántos? Es increible como cuando más ocupados estamos más se llena nuestra cabeza de pensamientos que no deberían de tener lugar, ni espacio. Cuando más necesitamos de tranquilidad, de cuidarnos a nosotros mismos, de querernos con ese amor propio humilde y puro que solo tenemos cuando estamos en conexión con nosotros mismos, con nuestro Yo, más nos maltratamos y nos damos con el látigo.
He aprendido en una semana todo lo que no habré aprendido en estos 20 años que casi se me escapan. Qué exagerada...
Por fin, una semana después, he conseguido encontrar la estabilidad para darme cuenta de qué importa y que no en esta vida desordenada que tanto llevaba desordenada de meses atras y que ya era tiempo de ponerla un poquito en orden. Y está claro que el viaje a Argentina para acabar y empezar el año me va a venir mejor, si cabe, que todas estas interpretaciones a tiempo...
Así que un consejo para todo aquel/la que quiera tomarlo:
NO PIENSES.
ACTÚA.

1 comentario:
amen
jejejeje
ya tendras tiempo de arrepentirte que ojala no
pero las cosas en el momento y ya esta
de perdios al rio
me encanto la noche de tantanas hablando y escuchandote aunque estubiese sensiblona jejeje
Publicar un comentario