(...)
- Suena tan mal, una palabra de esta clase como bestia o bruto. No se debería hablar así de los animales. Es verdad que a veces son terribles, pero desde luego son mucho más justos que los hombres.
-¿Qué es eso de "justo"? ¿Qué quieres decir con eso?
- Bueno, observa un animal cualquiera: un gato, un perro, un pájaro, o uno de los bellos ejemplares en el Parque Zoológico: un puma o una jirafa. Verás que todos son juntos, que ni siquiera un solo animal está violento o no sabe lo que ha de hacer y cómo ha de conducirse. No quieren adularte, no prentenden imponérsete. No hay comedia. Son como son, como la piedra y las flores o como las estrellas en el cielo. ¿Me entiendes?
Comprendía.
- Generalmente, los animales son tristes- continuó - . Y cuando un hombre está muy triste, no porque tenga dolor de muelas o haya perdido dinero, sino porque alguna ves por un momento se da cuenta de cómo es todo, cómo es la vida entera y está justamente triste, entonces se parece siempre un poco a un animal; entonces tiene un aspecto de tsiteza, pero es más justo y más hermoso que nunca....
(...)
El lobo estepario,
Herman Hesse

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