Son las 2:11 de la mañana y necesito escribir.
Llevo todo el día sacando conclusiones importantes de mi cabeza y, escribiendo, de alguna forma cuáles han de ser las fórmulas para seguir con este aprendizaje y su cometido.
Además, busco cosas interesantes por aquí tales como: cuántos kilometros nos separa de Júpiter (mi planeta astral), cuáles son los mudras para el dolor de cabeza o cuántos pies tiene una hormiga azul...
Pretendo quedarme en silencio mental durante unos minutos pero hoy, o esta vez podría decirse, no lo consigo. Mi padre, santo, gordo, todopoderoso, está en el sofá a unos pasos de mí y a veces ronca en voz grave para protestar sobre mi extenso ruido... Y es que, éstas teclas están realmente duras y mis dedos tienen bastante agilidad ruidoso. Además, escucho cantos de ballenas en el youtube y mantras a Shiva para acompasar mi alma.
Desearía que alguien viniera por detrás y me tocara la nuca y me diera un beso en la nariz y me tocara los párpados y se fuera conmigo a la cama, obligándome a cerrar este maldito aparato que ultimamente casi me consume. Ay... sería hermoso preparar té para dos y llenar hasta arribita la taza, justo como ahora, coger una manta y subir a la azotea - imaginaria, claro, porque en estos edificios no hay mortal que tenga una - y ponernos, junto a las tejas, a contar historias de planetas y dioses... Que la noche va de eso; de mudras, yoguis, posturas kundalini yoga, Diaus Pitar, Brihaspati, Indra... y todo sus pares, de tratar de encontrar la palabra precisa en el momento preciso y de querer abrazar a alguien para que vea que existe gente linda en el mundo que puede ayudarle.
Y bueno, ya son las 2:20... y tengo en el estómago espárragos con huevo y un poco de pan de centeno. Ah, y una melisa para el sueño y un poquito de miel que ahora mismo bordean mis labios porque me duelen. ¿Sabéis que en la arena se puede descubrir tu temperatura corporal? eso dicen los Indios... los de la India, fíjate.
En fin,
traten de dormir, que a estas horas ha de ser lo normal en esta parte del mundo...
Y a mi que me proteja Soma, el dios de la Luna para los hindúes, que me queda aún mucha noche que sanar porque no quiero dormir... o eso parece, eh, ojos? Buah.

1 comentario:
Lo bonito sería poder contemplar toda la constelación, pero por este barrio chachi es dificil...
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