24.2.09

demiradasqueatraviesanlascosas

Se cree dueña de sus sensaciones cuando le ve llegar con su sonrisa de pillo, su gorro, su pañuelo... sus formas. Entonces, él la sonrie de lejos, mientras se va acercando y ella trata de tragar saliva y seguir hablando con la persona que tiene delante, como si nada. Pero no logra concentrarse. Respira, controla sus inhalaciones y sus exhalaciones... Trata de apaciguar sobre todo las primeras, para dar oxígeno a cada célula de su cuerpo y estar tranquila, en paz. Logra desviar la atención por unos segundos, en los cuales, él se acerca y le besa el cuello y le toca la nariz y le pellizca en un ojo con esa sonrisa pícara que le hace especial... Y entonces, no importa de qué cornos esté hablando la otra persona, aunque sea la fórmula de la inmortalidad o del nirvana... No importa porque, mientras él saluda a la otra persona y se acomoda en una silla, entre ambas, ella no puede dejar de mirarle y preguntarse, qué distancia le separa físicamente de ese cuerpo que siente ya como suyo, aunque nunca le haya tocado más allá de las palabras...

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Mis mejores deseos para tí:

Que el eterno Sol te ilumine,

que el amor te rodee,
y la luz pura interior
guíe tu camino*

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Málaga, Andalucía, Spain

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