Quién sabe si tengo que despertarme o no. Si como dice un medicuchodelalma*, nunca debiera despertar. Porque el amor ha de ser como un sueño, un sueño bien esponjoso y raro. Y estoy bien. Si, hoy estoy mejor. Hoy ya no me duele tanto el alma. Ya me ando recomponiendo las pupilas y un poquito la boca. El estómago sigue con su vértigo y las manos todavía me tiemblan pero bueno, poquito a poco. Y a lo mejor me voy a Lisboa. A lo mejor mi angelitodelaguarda* me regala un pasaje hacia su cielo, su Lisboa del alma, su ciudad-sonrisa. Sería tan hermoso... Y desde allí bajar hasta Las Palmas para decirle (para decirte) lo mucho que me hace(s) respirar i.n.f.i.n.i.t.o, como nuestra eterna amistad duradera. Lo haré con los ojos semi.cerrados o entre.abiertos, nada de cerrarlos del todo, esta vez, voy a intentarlo así. Y qué hermoso es hablar de viajes. Cuánto me gusta. Como hablar de arte, sentada en un taburete, y llena de barro hasta las trancas. De barro/arcilla, de plomo rojo y cobre verde. Cuanta cenestesia hoy y qué aire de palabras. Qué bueno me hizo entrar en el taller y ponerme a esculpir, y echar pa fuera todo eso feo que guardaba como mala culebra en los zapatos. Quien sabe, mi camino sigue adentrandose en la artesanía/escultura y a lo mejor, lo que hablé, lo que hablamos, tiene que ver con todos esos sueños que vienen de arribita del cerebro, donde el núcleo caudado o por ahi, no sé exactamente porque la anatomía o la neurología nunca ha sido mi fuerte, pero es ahí, ahi arriba desde dolen salen los sueños que a lo mejor, acabo haciendo mi propio taller con nombre raro, con tiendita para vender y todo... En fin. Que sueño, sueño mucho, porque de sueños se vive y yonoquierodespertar. No.
Y eso, que qué bien Lisboa... qué bien.
"Piedras" Ramón Salazar

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