Anoche hubiera deseado encontrar pronto el sueño para no pensar tantas cosas feas, para no dar tantas vueltas en la cama, para no pensar acabado lo de siempre. Pero supongo que la vuelta a la realidad es esa. He de ir cambiándola poquito a poco. Es curioso como en la tarde de ayer me encontré con un amigo que me reconoció pese al paso del tiempo y a mis diferentes peinados. Digo que es curioso porque muchos de los cotidianos en mi vida, no me reconocen en un día normal, caminando quizás por la calle, de un día para otro. Él pese a los años que hacía que no nos veíamos, fue el primero en darse cuenta (antes, incluso, que mis observadores ojos que tienen la extraña manía de ir fijandose en cada persona en el autobus). Hablamos, como siempre, de cómo nos trataba la vida y me contó que en la facultad las cosas no iban muy bien. Se asombró de mis logros y me miro extraño, con ojos desconocidos, cuando le conté mis proyectos futuro-cercano. Ahí fue cuando comprendí que pese haber sido mi mejor amigo hace años, y haber sido uno de los pocos que sonreian de verdad cuando le contaba en las tardes, en las horas y horas que pasaba hablando sobre mis imaginados viajes, los sueños que quería realizar en un futuro próximo, a pesar de no haber oido jamás de su boca la frase divertidad de "tienes demasiado pájaros", comprendí, al mirarle, que lo desconocido y el nopertenecer, habían llegado ante nosotros, y sus ojos estaban con ese brillo opaco del que nada existe fuera de lo mundano/establecido por una sociedad que nos convierte en muertos vivientes. Y qué pena me dió descubrir que su hermosa creatividad de antes se ha convertido en ideas de "sentar la cabeza" y seguir al rebaño, que parecían salir de su boca pero sin sentirse mucho en su cabeza, como algo impuesto porque si, a regañadientes, como siempre, sin querer entender más....
Y bueh, yo sigo con mis pájaros... al menos ellos me hacen feliz.

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