Me descubro pensándole.
Le imagino caminando cercano a mí, sonriente. Le veo girarse, con las manos en los anchos bolsillos de sus pantalones vaqueros, con su sonrisa tímida y sus ojos pardos, hacia mi, esperando que el muñequito rojo se ponga en verde...
Le siento tranquilo, curioso, en paz. Y me provoca todo eso que ha de tener dentro, porque desde algún lado lo refleja.
Y lo quiero. Si, le quiero aún sin conocerle, sin saber quien es o sin saber si prefiere el atardecer de Marte o de Plutón...

No hay comentarios:
Publicar un comentario