En mi corazón se está batiendo el agua. Allá en el fondo está la muerte de muchas ilusiones y esperanzas, pero tengo cerca la barilla que está batiendo el agua y no tengo miedo. Aunque lo tenga, para cuando el mundo de los cronopios se de cuenta de que otra cronopia ha muerto, ya será demasiado tarde. Para el otro mundo, éste, por el que caminamos llenando los bolsillos de cosas feas y escupiendo las palabras, ya no soy gran cosa.
No voy a pedir ayuda a nadie, porque no siento que deba hacerlo... No necesito ayuda, necesito esperanza. Necesito no sentir que mis ojos son fosforecentes y ver, que están rayando las tinieblas. Quiero aullar a la luna y pedirle que estas orejas se conviertan en alas y poder abrazar, de verdad, a esos brazos que siento que me abrazan.... Y ser tan hermosa como aquellos dos ojos que brillaban en la oscuridad y me decían que estaba preciosa, aunque llorara y aunque escupiera palabras para el mundo.
Hoy llevo dieciseis horas de vida en coma, y no se cuántos litros de té cargado. Y me siento como oreja sorda y parada, rabo temblando, como un alambre al viento...
Joder, es un sin-sentido. Yo solo quiero que ese esbozo de sueño sea sueño y nada más, ¡un sueño contínuo! algo paralelo, como en mi cuenta de correo, como un cielo pálido de amanecer...
Y tener con quién compartir un cuento de amenazas de la luna al sol, porque están librando una batalla para ver quien logra más belleza. Y lamer el cielo con la lengua y ver que alguien me sonríe por debajo de la sonrisa. Y sentir ese silencio de araña cuando una luz violeta te roza las pestañas...
¿Por qué demonios es tan dificil este juego de idiotas, la vida?
Bah, seguiré mirando de lejos aquel tranvía con tobogán húmedo de hojas marchitas, dejando caer una colilla tras otra en el charco sucio donde tiembla una estrella de saliva... ¿Y qué carajo importa? ¿Qué demonios importa echar de menos? ¿Qué es eso de tener nostalgia de algo que nunca pasó?
Dios mio, el ser humano es estraordinario...
pero tan estúpido...

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