Una gota iba rodándole pestaña abajo, camino de un vacío existente entre su boca y su barbilla frente a la vida del aire. Era un colapso de todas las cosas que hacia que el tiempo y todas las cicatrices se pararan por un instante. Un suspiro en el viento hizo que la gota se deslizase hasta sus labios y como un sorbito de mercurio, se la tragasen las ganas de morir.
Ha despertado con vómitos y fiebre,
y en el corazon tenía un surco importante...

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