He fracasado.
En Bogatell, hablando con un conocido, me di cuenta que mi aventura en otra ciudad había, por esos momentos, acabado.
Sé que aquello no era más que el reflejo de lo que tenía dentro de mi.
Es ridículo, ¿no? Tantos años para una semana y un día. Ocho días que han parecido semanas enteras, sin dormir, sin a penas comer y sin descanso.
Un desfase (tal vez horario) que no se ha traducido más que a cortes en la piel y paseos en soledad por toda la ciudad. Hablar conmigo misma (que a veces viene bien) y echar de menos cosas que jamás volveré a tener.
Me he dado cuenta que vivo en la más absoluta melancolía por algo que nunca fue y peor aún, que nunca será. Algo que tengo dentro y que se reproduce conforme pasan los segundos... algo que por más que intento, no logro controlar. Algo que me supera, que me coarta la vida y que, demonios, me da alas pero al mismo tiempo me las corta.
He vuelto a la ciudad que me vió nacer... Estoy aquí y conforme venía en el avión supe que también esto era (es) un error.
No voy a volver a intenterlo. Ya no.
Tal vez estar aquí o allí, no merezca la pena...

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